Julio 21 de 2013, a la fecha he realizado 6 medias maratones, la última de ellas el 2 de Junio de 2013, con un tiempo de 1 Hora y 47 Minutos, mi record personal hasta el momento, una carrera que dejo la sensación de que la pude haber realizado mas rápido, pero en ella había tomado demasiadas precauciones dado que el año anterior por ir a un ritmo mayor del que podía soportar había realizado mi peor desempeño en la distancia, ahora afrontaba un trail de 18 kilómetros, el Play Running Chipichape 2013, a manera de entreno para mi próximo reto, la Maratón de las Flores en Medellín.
En un momento pensé en no participar argumentando que la distancia era mas corta que el entrenamiento que planeaba realizar ese fin de semana que era de 24 kilómetros, pero finalmente me inscribí.
La largada estaba programada para las 7 de la mañana desde el centro comercial Chipichape, pasando por las famosas tres tetas y la aún mas temida subida al cerro de las tres cruces por la difícil ruta conocida como la pared, para luego regresar al centro comercial.
Para ese momento contaba con una muy buena experiencia en carreras de calle en la distancia de media maratón, pero a lo que me enfrentaba era algo totalmente diferente y para lo cual no estaba preparado.
Miraba a los demás participantes y pensaba, que gente mas extraña, llevan morrales de hidratación, licras y bastones para senderismo; sin saber, que quien no tenía el atuendo adecuado era yo.
En esta aventura estaba acompañado por mi amigo David, quien afrontaba la prueba de 7 Kilómetros, su primer carrera, su primer trail running. La competencia inicia, avanzamos por la carretera pavimentada con una cuesta bastante pronunciada, inmediatamente me percato de que los competidores van mas lento de lo que estoy acostumbrado a ver en las carreras de calle, sigo subiendo la cuesta hasta llegar a la destapada, donde la pendiente es un poco menor y luego vamos por un sitio mas plano, avanzo con facilidad y me siento muy cómodo, es lo que estoy acostumbrado a hacer, tratando de mantenerme en los 5 minutos por kilómetro que era mi velocidad en aquella época, no tengo reloj con GPS que me indique la distancia, pero espero ver un letrero indicando el primer kilómetro y poder regular mi ritmo, por el momento voy según mi sensación natural para controlar la velocidad.
En esta aventura estaba acompañado por mi amigo David, quien afrontaba la prueba de 7 Kilómetros, su primer carrera, su primer trail running. La competencia inicia, avanzamos por la carretera pavimentada con una cuesta bastante pronunciada, inmediatamente me percato de que los competidores van mas lento de lo que estoy acostumbrado a ver en las carreras de calle, sigo subiendo la cuesta hasta llegar a la destapada, donde la pendiente es un poco menor y luego vamos por un sitio mas plano, avanzo con facilidad y me siento muy cómodo, es lo que estoy acostumbrado a hacer, tratando de mantenerme en los 5 minutos por kilómetro que era mi velocidad en aquella época, no tengo reloj con GPS que me indique la distancia, pero espero ver un letrero indicando el primer kilómetro y poder regular mi ritmo, por el momento voy según mi sensación natural para controlar la velocidad.
Incluso veo a Ruby Murillo, la participante por los vallecaucanos del pasado Reality de Televisión El Desafio del Canal Caracol, recuerdo que es triatleta, y según el color de su número de participante, va para los 10 kilómetros en esta competencia. Luego de este momento farandulero llega el primer desvío y vamos a afrontar las tres tetas, que aunque famosas en el mundo de los practicantes del Trail Running en Cali, yo desconocía de su existencia. Noto que los corredores la suben caminando, pero en mi ignorancia intento hacer ese ascenso corriendo, lo que agoto mi energía en menos de 10 metros recorridos, por lo tanto hago lo mismo que los demás y sigo caminando, en ese momento empiezo a ser sobrepasado, no solo por uno o dos, son muchos los que avanzan con gran facilidad, los mismos que yo consideraba lentos para correr ahora suben con gran velocidad, llego a la cima de la primer teta y veo un puesto de hidratación, tomo la bolsa de agua y aprovecho para mojar mi cabeza y preguntar en que kilómetro me encuentro, a lo que no me saben dar una respuesta, solo me dicen, le faltan dos tetas mas, no entiendo lo que eso significa pero veo otra loma y es cuando entro en razón, me falta esta y otra loma, reanudo la marcha y finalmente conquisto las tres tetas, para ese momento ya había perdido la cuenta de cuántas personas me lograron rebasar.
De nuevo la carrera toma la ruta de una carretera sin pavimentar, comencé a correr y de nuevo me sentía en mi territorio, fui recuperando posiciones, luego se avanza por una trocha, que igual tenía una leve inclinación y me favorecía para seguir corriendo, posteriormente llegamos al inicio de mentada pared del cerro de las tres cruces, allí el segundo puesto de hidratación, volví a preguntar por el kilometraje, y no obtuve respuesta, solo la indicación de que siguiera por esa loma, continue mi recorrido, esta vez me tome dos bolsas de agua, el esfuerzo y el calor me tenían muy deshidratado, a medida que subia por la pared, alcanzaba a divisar las tres cruces mientras pensaba: imposible que nos hagan subir hasta esas cruces luego de todo esto por lo que se ha pasado. Pero muy equivocado estaba, pues ese día conocería las tres cruces. antes de llegar a la cima, unas señoras que descendían, miraban extrañados a la gran cantidad de personas con camisetas verdes y con números pegados en su pecho y luego me dijeron: ¡Pero usted ya para que sube, hay muchos delante suyo!, a lo que respondí con una sonrisa, y me hizo filosofar un momento durante la competencia, así es como nos ven los que no corren, piensan que solo se participa por el primer puesto o un premio material, lo que no saben que la recompensa va en el corazón y el alma de cada corredor que logra superar un desafío mas. Las palabras de la señora se convirtieron en el ¡Vamos Oscar, tu puedes! que necesitaba en ese momento, ya en la cima de las tres cruces miraba para cada lado buscando el puesto de hidratación, pues pensé que luego de semejante cosa tan dura tenían que estar dando agua allí, pero no fue así, lo bueno es que de nuevo la ruta se dirigía por una carretera y me iba a sentir en mi territorio, pero di el primer paso y sentí la amenaza de un calambre, que se fue de inmediato, entonces continué pero el calambre apareció inmediatamente en mi pantorrilla izquierda, me detuve y estire los músculos adecuadamente durante 30 segundos, luego los de la otra pierna que también amenazaban con un calambre y reanude la marcha, pero ya había transcurrido 1 hora y 45 minutos de competencia y mi reserva de energía estaba al mínimo, me desplazaba muy lento, incluso algunos tramos me toco caminar, solo pensaba en un punto de hidratación, tenía que tomar líquidos, seguí avanzando, hasta que me encontré con un caserío, donde vi una tienda, entre en ella y dije: ¡Señor deme un Gatorade!, mientras buscaba en el bolsillo de mi pantaloneta un billete de $20.000= envuelto dentro de una bolsa plástica junto a mi cédula, el señor me dijo: de eso no vendo, y yo le dije entonces un Powerade o del que venda, y el señor me saco un producto de una marca que no recuerdo, es mas, nunca mas la he vuelto a ver, pero se la compre, casi no la puedo destapar y salí de ese lugar, antes de retomar la carrera, escucho la voz de una señora que observaba la competencia desde el balcón de su casa y me dice:¡Oiga, pero ya se le pasaron todos por estar entrando a esa tienda!, me sonrió con ella y es como mi segundo: ¡Vamos Oscar, tu puedes!,tomo el primer sorbo de la extraña bebida isotónica que tiene un sabor a limón un tanto hipnotico, muy refrescante y energizante. Siento un nuevo aire y puedo correr como antes, luego del pequeño poblado, esta el desvio hacia la trocha, y el ya no deseado puesto de hidratación, aún así tome la bolsa de agua para refrescar mi cabeza y continuar, ya lo que falta es solo de bajada, lo que me hace sentir muy bien, pues pienso que lo que sigue es muy fácil, pero muy equivocado estaba, pues cada paso que daba deslizaba mi pie dentro del zapato haciendo chocar mi uña contra la puntera de la zapatilla, lo que generaba dolor a cada paso, y por tal motivo, me hacia ir mas despacio, si antes pensaba es cuando llegaría a la cima, ahora solo quería ver la base de esa esa montaña, finalmente llegue de nuevo a la carretera y pude acelerar, ya se vislumbraba la calle pavimentada, y pensaba, ese es mi terreno, allí es donde mas cómodo me siento al correr, pude acelerar aún mas, y ya se ve la meta, he llegado a Chipichape, he terminado la competencia con un tiempo final de 2 Horas y 30 Minutos
Luego de la meta, una muchacha muy bonita me dice felicitaciones que bien, me quedo mirándola y pensando, y esta de dónde me conoce, pero luego me da un botón que es el equivalente a una medalla en esta competencia, y me doy cuenta que es lo que le dice a todos los que terminan, me encuentro con mi amigo David, se siente muy emocionado, quiere seguir en el mundo del Running, la carrera aunque dura lo ha dejado muy satisfecho y con ganas de ir por mas.
Por mi parte, sufrí mucho en esta competencia, pero aprendí mucho mas, no subestimar ningún tipo de prueba, mucho menos las desconocidas, para un trail running es indispensable tener sistema autónomo de hidratación, saber de antemano el recorrido y la altimetría de la prueba.
En ese momento nació mi amor y respeto por el Trail Running, teniendo claro que la próxima vez que afrontara una carrera en este tipo de terreno estaría mejor preparado física y mentalmente.


