Era una mañana fría del mes de Marzo del año 2007, en mi consultorio dejaron un volante promocionando la Media Maratón de Cali, sin pensarlo 2 veces me dije: voy a participar, faltan 3 meses para ese evento y voy a entrenar. Mi mente ignorante en el tema del Running divagaba: "Cuando estaba en el colegio era bueno para correr, siempre llegaba entre los primeros en las pruebas atléticas, siendo niño había participado en 2 carreras en Tuluá, en una había quedado de quinto ganándome unos calzoncillos de roticos y en otra estuve entre los 20 primeros, ademas eso debe ser como darle 7 vueltas a la pista del estadio", la dimensión de lo errado que estaba era mayúscula, pero me inscribí al día siguiente y ese mismo día inicio mi entrenamiento.
Lo primero que hice fue averiguar durante cuanto tiempo podía mantener una carrera continua, puesto que llevaba como 17 años desde la carrera que había ganado los calzoncillos a la fecha y llevaba como 3 años sin jugarme un partido de fútbol, mi vida era de completo sedentarismo; los primeros minutos eran muy fáciles, pero a medida que avanzaba el tiempo llegaban los dolores en la espalda en los brazos posteriormente mi cuerpo se adaptaba y el dolor desaparecía, y así logre correr media hora continua, hice cálculos teniendo en cuenta que la pista del parque tenia marcada su longitud 424 metros, logré determinar que en media hora había recorrido 6 kilómetros y determine que mi velocidad era de 5 minutos por kilómetro, para ese momento ya había leído un poco sobre la carrera y sabía que la distancia serían 21.1 kilómetros lo cual me llevo a un calculo que diría que una media maratón la tendría que terminar en aproximadamente 1 hora y 45 minutos, y me atreví a calcular un desgaste físico y pronosticar que la carrera me llevaría unas 2 horas, ¿como hice esos cálculos?, la verdad no sé, pero en ese momento ya tenía una idea de la dimensión de la prueba a la que me iba a someter.
Leí la página de Juancho Correlón buscando información sobre la carrera y encontré algunos datos sobre el entrenamiento, y de allí surgió mi plan, correría día de por medio Lunes, Miércoles y Viernes, los demás días descansaría, usaba mis Converse de bota para tal fin, pues supuestamente eran zapatos deportivos, lo que no significaba que fueran para correr, puesto que deportivo en moda se le llama a todo lo que no sea formal.
Así pasamos el primer mes de entrenamiento cuando me apareció un dolor en la planta de ambos pies, me dolía hasta para caminar. Investigando un poco en internet descubrí que padecía la patología conocida como Fascitis Plantar, lo que recomendaban era reposo y usar zapatillas adecuadas, por lo que determiné que debía descansar una semana de mi entrenamiento y comprar unos zapatos especiales para correr; mi primo me dijo: " esos manes usan unas zapatillas de suela anchota" por lo que fuimos a un almacén de venta de zapatillas, y el me mostró otros Converse y dijo con toda la autoridad del caso, estás son!
Así fue como reanude mi entrenamiento por otros dos meses, con otros zapatos no adecuados para correr, aún así y pese al atrevimiento de la ignorancia me recupere del problema en la planta del pie y llegó el gran día, Domingo primero de Junio de 2007, el Sábado había reclamado el kit de la carrera que llevaba varios folletos sobre la competencia, una camiseta de algodón (ahora son de telas inteligentes), mi número de participación con mi nombre estampado en él y dos paquetes de pastas la muñeca, esto último me causo desconcierto, pues no sabía si eso es para que me lo comiera en la noche o es lo que tenía que comer durante toda la semana antes de la carrera, además que era algo muy alejado de mi habitual dieta de hamburguesas y perros calientes.
La carrera comenzó y yo salí y me sentía bien corriendo muy rápido, pero me empecé a sentir fatigado luego vi un cartel que decía Kilómetro 6, en ese instante pensé: llevo 10 minutos y es el sexto kilómetro, esto va a ser muy fácil en unos 35 minutos termino esta carrera, no es tan difícil como creí en un principio, y continúe mi competencia con una energía renovada, pero todo eso desapareció cuando me encontré con otro letrero que marcaba el segundo kilómetro, estaba confundido, luego me percaté que el primer letrero era de los participantes de la carrera recreativa de 7 kilómetros que tenían un recorrido diferente y se cruzaba con el de media maratón. Me sentí completamente desmoralizado, mis piernas no podían correr mas y empecé a caminar, la gente que había salido a ver la carrera gritaba mi nombre, ¡Vamos Oscar! y entonces iniciaba de nuevo mi trote, ahora de manera mas lenta y cansada, luego veo como me pasa un ancianito de unos 70 años, algo gordito, pero con un mejor estado físico que yo, la gente le gritaba: ¡Eso abuelo, eso abuelo, vamos!. me alegre por el viejecito, pero a la vez mas se me bajaba la moral. Fue entonces cuando conocí la camaradería entre runners, y alguno de ellos al verme tan mal, me ofreció de su jugo de naranja y siguió avanzando, me lo tome todo y arroje la botella plástica a un lado de la carretera, luego, para aumentar mi desazón veo un puente elevado y pienso que por allí no debe pasar la carrera, esto ya es demasiado difícil como para que lo pongan a uno a correr por una cosa de esas, pero, esa era la ruta, y era el primero de 5 pasos elevados que tendría todo el recorrido, seguimos avanzando y ya estoy llegando a los 10 kilómetros, en ese momento se pone en frente mio una moto con las cámaras de Telepacífico, quienes eran los que transmitían la carrera en directo en esa época, trato de seguir corriendo mientras me filman, no quiero salir caminando en televisión, pero esa moto se queda filmando y no para, pero el cansancio me puede y debo dejar de correr y caminar de nuevo, en ese momento la moto se aleja de mi, pienso que ojala ningún conocido haya visto eso, luego me habla un señor alto y gordo con una camiseta de foto japón: Vamos amigo vaya a mi paso; trato de correr con él, en los momentos que bajo el ritmo o intento caminar el me ayuda para continuar y así vamos avanzando, mientras me cuenta que el lleva un año entrenando y corre todos los días durante una hora, cosa que hace que ratifique mis dudas sobre el entrenamiento que yo realice. Cuando llegamos al kilómetro 15, que es cuando este nuevo amigo, el gordito de foto japón, presenta calambres, no sé como ayudarlo, pero alcanzo a divisar el puesto de primeros auxilios de la cruz roja, lo llevo como puedo, mientras le atienden los calambres, el me dice, siga tranquilo, pero yo me quedo esperando que se recupere, pues se que estoy muy cansado y ese va a ser un momento para recuperar mis energías, finalmente salimos de allí y subimos un nuevo puente, momento en el cual el calambre regresa y el señor esta vez me dice, ahora si no puedo mas, yo ya me retiro, siga amigo y buena suerte. Ahora sin mi acompañante de aventura recorro la avenida de las américas, momento en el cual, los kilómetros, ya no se cuentan en avanzados, si no, en los que faltan, veo un joven de aproximadamente 17 años muy cansado y caminando, yo por el contrario he recibido un nuevo aire y voy trotando lentamente, y sorprendentemente sobrepasando participantes, veo el tiempo recorrido y llevo 2 horas y me faltan 4 kilómetros, hago cuentas y se que terminaré en menos de 2 horas y 45 minutos que exige Juancho Correlón para poder ganar mi medalla de participación, llego a la Calle Quinta, cada vez la meta esta mas cerca, increíblemente estoy corriendo, y empieza a oscurecer, son las 6 y 40 de la tarde, subo el puente que comunica la calle Quinta con la Sexta y al bajarlo presento calambres en el biceps femoral de mi pierna derecha, no se como recuperarme de eso, y justo en ese instante pasan los jóvenes de la cruz roja en bicicleta, les pido ayuda y ellos bajan a socorrerme, me preguntan donde es el calambre y cuando les indico los dos se miran perplejos, inmediatamente noto que no saben como estirar la pierna para ayudarme en esa situación por que me estiran de varias formas y siempre se me empeora el dolor, finalmente me recuesto en una palmera y estiro la pierna y el calambre se va, ellos al notar eso ayudan en el estiramiento y me recupero, reanudo mi marcha y ya estoy a tan solo 2 kilómetros, la oscuridad de la noche ha llegado voy caminando pero cuando veo la meta a 100 metros, empiezo a correr, quiero correr esos últimos 100 metros, la respiración se hace difícil, pero no es por que este cansado, es por que empiezo a llorar, a sentir una euforia que nunca antes había sentido, los calambres regresan, pero sigo corriendo a pesar de ello, quiero cruzar la meta y lo hago, me colocan mi medalla, no la de 21 kilómetros, es la de 7 K, pero es que llegué tan tarde que se habían agotado, eso no me importo, ahora había despertado en mi la pasión por el Running, pues dije:"¡Es la cosa mas dura que he hecho en mi vida, pero la volveré a hacer, pero voy a entrenar muy bien, para terminarla como se debe!"
En mis bolsillos tenía 300 pesos para hacer una llamada a mi celular, el cual lo tenia mi primo junto con unos amigos, hice la llamada y ellos pensaban que yo no iba a llegar eran ya las 7 de la noche y mucha gente había terminado ya, mi olor era peor que el de un loco, yo solo pedía agua y ellos me decían báñese primero que huele asqueroso, había perdido 5 kilos de peso llegando a los 54 kilogramos, todos ellos perdidos en sudor, lo que había bajado era 5 litros de agua, por eso tenía tanta sed, y me tome como 2 litros de gaseosa y en la noche nos fuimos a un bar pues mis amigos querían tomar Tequila, y yo dije, están locos, eso me mata, y por eso me tome como 5 cervezas y no me emborrache.
A pesar de tantos errores cometidos, y mas que errores locuras cometidas esa carrera me había transformado en alguien mentalmente mas fuerte, todo ello en 2 Horas 28 Minutos y 38 segundos
Mi objetivo con esta historia no es mostrarla como una gran hazaña, por el contrario, es generar conciencia de los grandes riesgos, que en algunos casos pueden llegar a ser fatales, nacidos del floreciente auge del running, sumado al desconocimiento sobre el tema. En mi caso tuve la suerte de que temperatura durante la carrera no era tan alta, unos grados centígrados un poco mayores me hubieran llevado a una condición de deshidratación tal, que necesitara atención médica urgente.
Durante una semana presenté dolores en espalda, piernas y músculos intercostales, con suerte no quede lesionado, pues hasta respirar me dolía.
Aprendí a respetar las carreras y eso se hace teniendo una muy buena preparación mental, física y nutricional.







