martes, 25 de junio de 2019

PIJAO TRAIL: LA VIDA SECRETA DEL CORREDOR

Todos los Runners, tenemos una Vida Secreta, esa que en las noches, al irte a dormir, te habla al oído y te dice, cuando corres a 6 minutos por kilómetro, que puedes hacerlo a 5, y cuando corres a esta velocidad, que lo podrás hacer a 4:30, porque lo sientes, ya sea en un entrenamiento en el que fuiste mas rapido de lo normal, o en una carrera donde sentiste el poder de ir a mayor velocidad. Lo malo, es que la vida secreta no siempre ve el presente, ve el futuro, te dice lo que puedes lograr hacer, algún día, con mucha paciencia y dedicación.

Mi vida secreta me ha dicho muchas cosas, lo que pasa es que toca aprenderla a escuchar. Una vez, en la Media Maratón, cuando yo corría a 5 minutos por kilómetro, me dijo puedes, corre a 4:30 y así lo hice, pasé los dos primeros kilómetros en 9 minutos, pero luego, al avanzar en la distancia, mi velocidad disminuyó, y finalmente terminé esa carrera en 2 horas 2 minutos, la que considero mi peor carrera realizada.

En la actualidad mi Vida Secreta y yo, tenemos una muy buena relación, me dice cosas, yo la escucho, y la pongo de acuerdo con mi Vida Real, es decir mi vida actual, tu condición física real. Porque muchas veces, vienes de una lesión o por algún motivo u otro tuviste que dejar de entrenar, y tu Vida Secreta te dice puedes correr más rápido. Por eso, siempre debes poner de acuerdo a tus dos Vidas, La Secreta y la Real. En Pijao, eso sucedió:

Todo comenzó el martes anterior a la carrera en la clase de la profe Lina, debíamos hacer sentadillas y mis piernas tenían una fuerza increíble ese día, sentía que mi fuerza había regresado, que tenía la potencia de hace dos años, Mi vida secreta me estaba hablando y le empecé a creer, pues al día siguiente, al salir a hacer un recorrido de 10 Kilómetros el ritmo se me daba muy fácil, incluso tenía que ir mas despacio para no pasarme mucho, el Domingo es Pijao, 10 kilómetros por montaña que no se ven faciles.

Llega el sábado, hago mi ultimo entrenamiento antes de la carrera, los sábados son especiales para mí, es cuando mi Vida Secreta me habla y mucho, me dice, hoy la ruta será sin ruta, voltea por aquí, sube por allí, pasa por la rivera del río, disfruta el recorrido, y piensa, mañana cuando subas la primer montaña, la más dura, esos tres kilómetros en ascenso, al llegar al punto más alto, tomate un respiro, admira el paisaje, oxigenate y continúa. Mi Vida Secreta los sábados es muy especial.




Llega el día de la carrera, Domingo 8:30 de la mañana, en esta oportunidad me acompaña mi hermano Efraín, ambos vamos a corre los 10K, empezamos el calentamiento a las 8:00 de la mañana, 15 minutos de trote suave, en esos momentos un pequeño perro de color leonado y cenizo, me empieza a seguir, cuando me detengo me mira y me mueve la cola, se deja tocar, es muy amigable.




8:25 de la mañana me ubico en la línea de partida, reviso mi estrategia mentalmente, los puntos de hidratación, y las dos bolsitas de Hidraplus 30 que llevo en mi pequeño canguro, mi Vida Secreta me habla de nuevo, me dice, hoy podrás correr muy bien, no importa en que posición llegues, lo que verdaderamente importa es que hagas tu mejor esfuerzo, y logres, tu mejor desempeño posible a tu condición física actual.

La carrera da inicio, corro a un buen ritmo sin exigirme pero con paso firme, en una carretera destapada y en subida, alcanzo a ver 10 personas delante mio, por su forma de correr, analizo, que solo 5 de ellos van en un paso cómodo los demás van por encima de sus capacidades, con la emoción del inicio de la carrera, avanzo y poco a poco me ubico dentro de los 5 primeros, momento en el cual entramos a la loma, el lugar dónde no puedes correr, solo caminar, es bastante empinada esta subida, pero sigo con mi paso firme y seguro, más adelante, en el kilómetro 1,5 la cuesta se hace muy empinada, debes levantar más de 30 centímetros tu pierna para poder avanzar, tengo una alerta de calambre en mi pantorrilla derecha, trato de pisar de manera diferente para seguir avanzando, me aferro de lo que pueda, raíz, tallo. hojas lo que sea y subo como una especie de hombre araña del trail, mis uñas empiezan a llenarse de tierra, igual que mi cara, siento que no puedo avanzar más, en esos momentos mi Vida Secreta me habla, te estoy viendo, sigue, tu puedes, mi vida Real me dice eres muy bueno corriendo en cuestas, tienes buena potencia pero la subida por loma no se te dá, en ese momento debo conciliarlas, y ellas juntas llegan a la conclusión, sube lento, a tu ritmo, solo falta 1,5 kilómetros para la cima, y así lo hago, con la convicción de que puedo, será muy duro, no me rendiré, me pasan 3 competidores en ese tramo, un cuarto me esta por rebasar y corono por fín la primera loma, recuerdo las palabras de mi vida secreta, trato de divisar el paisaje desde la cima pero solamente veo un bosque de eucaliptos secos, y pienso, los arboles secos simbolizan el final, la muerte, pero también tiene la esperanza de que pasado el invierno volverán a retoñar y a florecer, este es mi renacer en esta carrera, comienzo el descenso, doy pasos cortos y rápidos apoyando en los talones, inclinando mi cuerpo hacia atrás para tener mucha estabilidad, voy rápido pero a la vez puedo controlar esa velocidad, la bajada tiene muchas curvas y raíces, pero las puedo sortear con mucha tranquilidad, miro a los lados y aprecio todo el bosque, muy seco y al fondo imagino a mi vida secreta corriendo junto a mí, rápida, ágil, indicandome cómo debo continuar, el bosque seco termina y comienza un pequeño bosque de Pinos en crecimiento, es el renacer de mi fuerza en esta carrera, hablo con el que viene detrás, mio, le pregunto de dónde es, me dice, de bogotá, yo le contesto, soy de Tuluá, pero vengo de Cali, todos esos pinos parecen un laberinto, pero la demarcación es tan buena, que alcanzo a ver a tiempo cada cinta naranja que me indica por dónde voltear, sigo, alcanzo a uno de los que me había rebasado antes, me ve y trata de acelerar un poco el paso, lo sigo de cerca, le hablo, le pregunto, de dónde viene, me dice, de salento, y yo le respondo que bien, bonito lugar, el baja la guardia, ya no me ve como una amenaza, su adrenalina baja, y yo acelero el paso, y él se va quedando atrás, termina el decenso, llego a un río que me llega  a las rodillas y comienzo de nuevo a subir, la loma no es tan inclinada, puedo caminar a paso firme, pero no correr sigo avanzando y quedo en la sexta posición, veo como voy ganando energía nuevamente, y llego a la segunda pared, la subida para trepar como el Hombre Araña de Trail, nuevamente los amagues de calambre aparecen, sigo avanzando sin mirar atras, solamente en las curvas para no animar a quien va detrás mio, en una de esas curvas alacanzo a distinguir que viste de negro, pero nada mas, luego, oigo como se quiebra una rama, no es lejos pero tampoco es cerca, he tomado algo de ventaja sobre mi perseguidor, sigo aferrandome a cada rama, hoja o raiz que pueda, antes de llegar a cima, veo nuevamente a quien va delante mio, el mira hacia atras y me saluda, pero de manera muy nerviosa, noto que  la carrera le está dando duro, le saludo con mucha amabilidad y buena cara, para no demostrale cuanto estoy sufriendo, sigo subiendo y termino la segunda loma, difícil, aprovecho para mirar hacia abajo, y el río parece lejano, y le digo al joven que me indica por donde seguir: parece dura la subida, pero no tanto, verdad?, él se rie y me estrecha su mano, sigo corriendo por una carretera destapada pero en bajada, la persona que va delante mio, vuelve a mirar hacia atras, yo no acelero, solo dejo que mi cuerpo se relaje, este caso mi Vida Real me lleve al ritmo que le parece cómodo, sé que a medida que vaya avanzando mi Vida Secreta me llevará más rápido a medida que vaya recuperando el aliento, y así pasa, cada vez mas cerca el competidor que va por delante de mí, y vuelve a mira hacia atras, yo alcanzo a escuchar los paso de quien me sigue, y sin mirar atras me hago en una posición en la que pueda verme, como subo con facilidad por esa carretera, si quiere alcanzarme tendrá que esforzarse, luego viene la última bajada, es un terreno bastante tecnico, dificil, en el que los pies muchas veces quedan en posiciones incómodas y los amagues de calambre llegan, mi perseguido siente mucho miedo, no deja de mirar atrás, por mi parte escucho cada vez más lejos a quien me persigue, luego llego a un lugar donde el pasto me llega a las rodillas, es algo llano y permite correr, lo hago y aunque estoy muy golpeado por la bajada, y los pasos me duelen, vuelvo a imaginar mi vida secreta que me dice vamos, más rapido tu puedes, ella va delante mio y yo trato de alcanzarla, las pisadas se sienten ahora muy suaves, no hay dolor, casi como si flotara, igual al entrenamiento del sábado, se disfruta y no se siente, sigo avanzando de manera elegante, pero mi perseguido parece tener mucha dificultad en esta zona, da saltos y se enreda constantemente, al final de ese lugar ya se divisa el pueblo, la meta está muy cerca y logro por fin pisar pavimento, me gusta mucho la naturaleza, pero cuando se trata de correr, el asfalto es mi terreno, entonces aprieto el paso, muy firme y fuerte, la persona a la que sigo, cada vez está mas cerca, vuelve a mirar atras, ahora sus ojos se ven mas desesperados, lo alcanzo, corro unos metros a su lado, se que puedo acelerar más pero prefiero hacerlo mas lentamente, lo sobrepaso, y ahora la meta se ve tan cercana, que acelero, y acelero, finalmente llegó y doy un salto para pisar ese tapete,
creo que llegue de 5 y primero en mi categoría, pero lo que más me emociona en éste momento fue que mi vida secreta y mi Vida Real, se han dado un abrazo, lograron conciliarme, y generar el mejor resultado para mi condición atlética actual, camino lentamente recibo mi medalla y en mi mente solo están los recuerdos de los árboles secos, esos que me sacaron del infierno y me llevaron al cielo, camino un momento miro atras y veo llegar al competidor que rebase en el ultimo kilómetro lo saludo le pregunto de dónde es, me dice que del cauca, nos damos un abrazo, una gran carrera hicimos, y la foto para el recuerdo
Sigo busco hidratación y fruta, la tomo y me encuentro con uno de mis ídolos del atletismo colombiano, Juan Carlos Cardona,maratonista olímpico colombiano, le pregunto como le fue, que si gano la carrera de 21 k, y que si se puede tomar una foto conmigo, y lo hace

Luego me dispongo a estirar y fuertes calambres me dan en las pantorrillas y los cuadriceps, no me puedo mover, volteo a mirar si veo alguien de la cruz roja, pero allí está Edwin Duque, corredor caleño, conocido, y lo llamo, me presta ayuda hasta que llega la gente de la cruz roja, me solucionan, la situación e incluso soy filmado y fotografiado por los miembros de la organización posiblemente salga en un video quejándome de dolor y a la vez sonriendo. 




Mi hermano Efraín demora más de lo habitual en llegar, la primera loma le paso factura, en estos momentos esta aprendiendo a escuchar a su vida secreta, a manejar esos pensamientos que te hacen ver tu futuro posible, que es muy alcanzable.Nos encontramos de nuevo, yo sin una media, que me han quitado los de la cruz roja, el muy cansado pero feliz, incluso vemos a Juan Camilo, el tío de nuestra sobrina Natalia, y nos tomamos la foto para el recuerdo
Puedo ver los resultados de la carrera y obtuve el quinto puesto en la general y el primero en mi categoría, me dieron unas medias de compresión, unas mangas de compresión y una camiseta que dice Quiero correr y correr y correr...


el esfuerzo fue tal que sufrí calambres,  disfruté tanto que ni lo sentí, todo gracias a mi VIDA SECRETA, cada noche al dormir me encontraré de nuevo con ella y volveré a soñar

4 comentarios:

  1. Maestro, gracias por dejar en alto al equipo amarillo. Lo admiramos grandemente y yo en especial me deleitó al leer cada palabra y estás en especial por la referencia a una vida secreta. Un abrazo

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    1. Maestra allí vamos con todo el poder amarillo, como siempre, nunca nos rendimos!!!

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  2. Como todas ... muy buena tu historia. Que chevere entrenar con alguien que tiene grandes cualidades como persona y atleta.

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